Focaccia precocinada: lista en minutos 

Retira el envase y hornea a 220–230 °C durante 3–5 minutos, con el horno precalentado y calor arriba y abajo. Si está congelada, descongélala antes en la nevera. Deja reposar 1–2 minutos, ábrela y rellénala a tu gusto.

Conservación: hasta 5 días en nevera (0–4 °C) o 2 meses congelada (−18 °C), desde la recepción.

Cómo preparar tu focaccia fresca 

Conservación: guarda la masa en la nevera entre 1 y 5 °C. Si crece hasta casi tocar la tapa, haz unos pliegues suaves y vuelve a refrigerarla.

Preparación:

  1. Saca la masa de la nevera y déjala 2–3 horas a temperatura ambiente, tapada.
  2. Colócala en una bandeja bien untada con aceite de oliva y haz 2–3 pliegues suaves.
  3. Tápala y deja que duplique su tamaño: unas 2–4 horas, o hasta 4–5 horas en invierno.
  4. Con las manos aceitadas, estírala suavemente hacia los bordes y marca los hoyuelos con los dedos. Añade aceite de oliva y tus ingredientes favoritos: romero, sal en escamas, tomates cherry o aceitunas.

Horneado: precalienta el horno a 230–250 °C y hornea unos 15–20 minutos, hasta que esté dorada, crujiente por fuera y aireada por dentro.

Consejo: trata la masa con suavidad para conservar sus burbujas. Si se encoge al estirarla, déjala reposar tapada 20–30 minutos más.