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Cómo usar tu masa fresca  

Conservación: guarda la masa en la nevera entre 1 y 5 °C y úsala en las siguientes 48 horas. Si crece hasta casi tocar la tapa, haz unos pliegues suaves y vuelve a refrigerarla.

Preparación:

  1. Saca la masa de la nevera y déjala 2–3 horas a temperatura ambiente, tapada.
  2. Divídela en bolas y colócalas en recipientes tapados con un poco de aceite o sémola.
  3. Déjalas fermentar hasta que dupliquen su tamaño: unas 2–3 horas, o hasta 4–5 horas en invierno.
  4. Estira con harina o sémola, añade tus ingredientes y hornea.

Leyenda

¿Quieres congelarla? Forma las bolas, envuélvelas individualmente o guárdalas en recipientes ligeramente aceitados y congela hasta 1 mes y medio. Para usarlas, descongela 12–24 horas en la nevera y después deja a temperatura ambiente unas 3–4 horas, hasta que dupliquen su tamaño.

Consejo: si la masa se encoge al estirarla, déjala reposar tapada 30 minutos más.